CUADERNO DE VIAJE. IDITA SPORT 2018

Día 1 – Martes 13 de Febrero 2018. 

Me levanto a las 7am y me pongo a trabajar. Toda la mañana la pasaré trabajando, para después de comer, centrarme en los últimos detalles del viaje, como son cerrar ya la maleta, hacer las últimas compras de medicinas, un cambio que lo sustituiré  en Anchorage, visita al medico para el resultado del scanner de la cabeza ….

Finalmente, a las ocho y media salgo para Navacerrada en dirección a la casa de Willy. La despedida con Cristina no es fácil. Los dos creo que somos conscientes que fuera de exageraciones, en este viaje corremos un riesgo real. Yo por mi parte me hago el valiente para quitar hierro al asunto.

A las 11:3O llego a la casa de Willy. Me prepara un bokata de lomo con queso y una birra. Con eso, a las 24:30 me tumbo en el sofa para dormir un rato.

Día 2 – Miercoles 14 de Febrero 2018. 

A las 2 am llega Willy a buscarme. A penas noventa minutos de dormir y en unos minutos más llega el taxi a Buscarnos. En aproximadamente cuarenta minutos llegamos al aeropuerto. Sabemos que tenemos que pagar 150€ por cada bici así que cuando nos informan que pagaremos 125 tenemos una pequeña alegría. Será la primera buena noticia del día y a partir de ahí, será una sucesión de despropósitos.

La caja de las bicis no entra por la “cadena para bultos grandes” bueno, mal empezamos. A continuación nos indican que iremos por otro lugar que pasarán sin problemas. Antes de llegar al scanner, tenemos que pasar primero por un  control de seguridad y cual es nuestra sorpresa cuando nos dicen que tenemos que abrir las cajas de bicis. Joder, pero no veníamos por un sitio especial para que pasaran sin necesidad de abrirlas? Como con temas de seguridad no vamos a jugar, accedemos a poder abrir las cajas, no sin antes mostrar nuestro mal estar por pagar 125 pavos para tener que llevar nosotros las cajas, abrirlas, cerrarlas y lo peor de todo el que al operario de turno, se la traía al pairo que las cajas fueran abiertas desde Madrid a Anchorage cogiendo, tres aviones diferentes en Madrid, Paris y Seattle.

También llaman a la guarda civil para que proceda a hacer los honores de revisión del material. Lo cierto es que, los dos miembros de la benemérita son los únicos que se han prestado a ayudarnos dejándonos navajas para poder abrir las bicis y luego ayudándonos a cerrarlas. Bueno, primer obstáculo salvado.

Una vez en París, cual será mi sorpresa cuando veo que al pasar el control de pasaportes, hay algún problema que no acierto a descifrar con mi pasaporte. El poli, llama por teléfono, comenta con otro colega, sale de la garita, vuelve. A todo esto, sin dar una mínima explicación. La cola que voy creando por este incidente es grande. finalmente, consigo pasar. Los nervios empiezan a florecer. Vamos tarde, para embarcar en nuestro segundo vuelo. Como locos vamos corriendo por toda la terminal, para coger el bus que nos traslade a la terminal 2M puerta 50. El bus estaba saliendo ya, cuando ha parado por nosotros y hemos podido montar. Llegados a la terminal, nueva carrera hasta la puerta de embarque 50. A la hora de presentar mi pasaporte, nuevos problemas. Preguntas y más preguntas. Mostrar el pasaje de vuelta, explicaciones del motivo de mi viaje hasta que por fin me dejan pasar. Una vez en el avión, aprovechamos para programar un poco cual será nuestra estrategia en la carrera de cara a donde parar, avituallamientos, comidas, etc.

El día no ha terminado. Visto lo visto, seguro que al llegar a Seattle me esperan nuevas y excitantes experiencias con la policía americana. Buff que pereza

El resto del viaje, ha transcurrido sin más complicaciones. Tan sólo una vez más, al formalizar la entrada a USA la ESTA, estaba tachada y he tenido que pasar por otro control diferente a Willy, pero sin complicaciones.

A pesar de tener el equipaje facturado hasta destino, a la entrada en EEUU tenemos que recoger nuestro equipaje y volverlo a meter en la cinta. esto al menos nos tranquiliza puesta que sabemos que el equipaje ha llegado hasta aquí.

Tras tomar el último tramo aéreo por fin, tras 15 horas reales de vuelo y otras tantas en aeropuertos llegamos a Anchorage. Und taxi Uber nos llevará a nuestro apartamento. Una casita muy chick para nosotros dos. La verdad es que estamos super bien, tranquilos y a nuestro rollo. Allí me darán una sorpresa. Tiziano, el hermano de Willy está entrenando allí desde el día 27 de Enero. El quiero participar en la de 130 millas.

Tras hacer las compras, en un Warmer que tenemos a menos de una milla nos vamos a cenar a una pizzería. donde si no, con dos italianos ¡¡¡¡

Día 3. Jueves 15 de Febrero 2018.

A las 5 de la mañana nos levantamos. El jet lag a pesar de habernos tomado una pirula para dormir y el cansancio acumulado del viaje no nos deja descansar lo suficiente. Tras las múltiples tareas organizativas, preparar bicis y desayunar, salimos a rodar tres horas. A penas transcurrido un kilómetro desde nuestra salida, una placa de hielo, dará con todos mis huesos en la carretera. El golpe es tremendo y tengo el cuerpo muy dolorido. Ya, con el rollo cortado seguimos entrenando pero con pocas ganas.

Hacemos un inciso para pasar por la tienda y hacer compras de lo que quedaba pendiente. A pesar de no tenerlo previsto, decido gastarme 400 dólares en unas cubiertas con clavos. Es mucha pasta la verdad, pero llegados a este punto, la seguridad es lo primero. Además me compraré una frontal con mayor autonomía y otras cosillas varias. Por la tarde, ya en casa de nuevo, me voy a la cama y decido no ir a cenar. Estoy dolorido y no me apetece salir.

Día 4. Viernes 16 de Febrero 2018.

Enviado a Nikolai, comunidad esquimal a 80 kms de la meta, un paquete con víveres. Hoy a las 18 horas, presentación y revisión del material obligatorio. Ya estamos en capilla. !!!!que nervios !!!!

Recogida de dorsales, revisión del material obligatorio, además de normas a seguir y técnicas de supervivencia.

Día 5. Sábado 17 de Febrero 2018.

Las congelaciones evidentemente, es una probabilidad más que realista. Yo mismo las he sufrido en las tres ediciones en las que he participado. El objetivo es prevenirlas en los extremos que hacen referencia las fotos.
Idita Bike Extreme 2018. El infierno blanco.
!!!! Faltan 2 días !!!

Día 6. Domingo 18 de Febrero 2018.

El peligro de avalancha en el paso Hatcher continuará mañana!

Condiciones dificiles para predecir  avalanchas.

En un evento tan especial, siempre puedes conocer a personas muy especiales !!
Ellos fueron uno de los primeros valientes pioneros de esta carrera! (Marta Poretti)

Día 7. Lunes 19 de Febrero 2018.

En apenas 2 horas dará comienzo una de las pruebas más duras del mundo. Para mi es la cuarta vez y para mi compañero Willy la tercera. Si la experiencia evidentemente es un grado, no es sinónimo de éxito. Estamos rodeados de grandísimos corredores que no siempre han podido llegar al destino final. Hemos hecho lo más importante, llegar hasta aquí con entrenamiento y rigor. Sabemos sufrir y superarnos ante las dificultades, pero evidentemente somos humanos con sentimientos. Por eso lloramos, reímos ….
Algo significativo de nuestra incertidumbre ante la prueba es que todos los corredores mientras nos desplazamos en el bus al punto de salida, como si fuéramos camino del patibulo, contactamos con nuestros seres queridos.
Veinte años después, tengo la suerte de tener a mi lado a Willy Mulonia
#entrelosdoshacemosunobueno

Willy y Juan Carlos llegan a YETNA STATION.   Han recorrido  64.37  kilometros desde la salida

Ya en Skwentna y tras descansar tres horas continuaremos ruta a Shell Lake a 30 kms de aquí, lo que nos podrá llevar si todo va bien otras 4,5 horas, es decir podríamos estar llegando sobre las 20:00 horas. Al llegar a Shell Lake, cambio de ropa, estamos sudando muchísimo y no es bueno. Descansaremos otro rato y probablemente continuaremos a media noche para aprovechar las horas más frías.
Y yo me pregunto. Pero que necesidad hay?
Ayer salimos en la TV americana. Esto de ser pioneros es lo que tiene. Resulta que yo sin saberlo participe en la primera edición de la Idita Bike Extreme en 1997

VER VIDEO

Llegada a Shell lake! Este lugar sólo se puede llegar en avión en verano (amerizando en el agua) y gracias al trail nevado en invierno.

Día 9. MIÉRCOLES 21 de Febrero 2018.

Estoy pasando momentos difíciles, el cuerpo no da para mucho más y de momento pedaleo con la cabeza.

Bueno, en la vida hay decisiones que cuestan afrontar y una retirada probablemente sea una de las más difíciles. En toda mi vida deportiva, es la segunda vez que no termino una prueba. La primera, en la Crocodile Tropy de Australia, que me tuvieron que evacuar en helicoptero tras atropellar a un canguro y esta, que para ser lo más honesto posible no tenía fuerza. Podría buscar mil y una excusas, pero la que mejor resume todo es esta. Esta noche me he caído en tres ocasiones y no es cuestión de poner mi vida en peligro ni la de los que me acompañan. Renzo me proponía hacer un agujero en la nieve, hacer un fuego y dormir. Si pensara que esa era la solución, no lo hubiera dudado. Simplemente, no recuperaba, sudaba muchísimo e iba a menos.
Como lo que no te mata te hace más fuerte, el año que viene volveré. Se ganar y también se perder. En esta ocasión me ha tocado la segunda. Perdón por no haber estado a la altura pero de verdad, que no podía más.
Gracias por los ánimos
#siemprejuntos
#loquenomatatehacemasfuerte
#siemprehayunaprimeravez
#caminaorevienta
#yohereventado

MUCHAS GRACIAS

a todos por vuestro mensajes de ánimo

La aventura en Alaska ha llegado a su fin. A veces hay signos en la vida que, como mínimo, nos deberían hacer estar alerta. Este viaje, programado hace ocho meses junto a mi compañero Willy Mulonia, se empezó a torcer para mí a finales de diciembre, cuando entré en una espiral de problemas de salud que me impidieron seguir entrenando. Teniendo la base hecha, y no siendo esta una carrera agónica sino de fondo, decidí, conjuntamente con Mikel Azparren, que es quien me ha llevado los entrenos mantener mi participación. Como los males nunca vienen solos, el primer día que salí a rodar aquí en Anchorage, a escasos metros del apartamento donde nos alojamos, mis costillas fueron a dar con una placa de hielo que había en la carretera. El impacto fue tremendo, pero solo pensé en la suerte de que no haberme visto arrollado por alguno de los coches que venían por detrás.

A pesar de la sucesión de infortunios mi ilusión en la prueba seguía intacta y cuatro días después, el 19 de febrero, con el cuerpo dolorido y unos cuantos antiinflamatorios tomé la salida. El resultado deportivo ya lo sabéis. Me retiro, con dolor esta vez de alma, transcurridos 160 km. Y lo hago por falta de fuerza básicamente.  Once días después de la caída los dolores no remiten y decido ir al médico para ver cuál es el alcance de la lesión. Al parecer, desde el día 15 de febrero voy tirando con tres costillas rotas. No quiero ponerlo como excusa pero creo que en algo al menos puede explicar mi bajo rendimiento.

Aprovecho estas líneas para empujar y animar desde la distancia a mi compañero y amigo Willy Mulonia, que todavía sigue luchando contra las inclemencias climatológicas para conseguir la conquista de nuestro sueño común: llegar a meta.

Y por último, como no podía ser de otro modo, los agradecimientos: a Isabel Ortega (Viajes Alventus) por su gestión con el seguro, a mi compañero Matthew Smith, de Orbea USA, por ayudarme con la bici, a Mikel Azparren, por guiarme en los entremos, a Orbea y Evento Kit, por facilitarme estar aquí. Vaude, por vestirme para la aventura. Cristina, que me ayuda, aconseja, soporta y aguanta estoicamente y a mis hijos Okon e Iñigo, que si no les nombro se cabrean.

Y por supuesto, agradecer de corazón vuestros ánimos tras el batacazo moral recibido.

Soñando con la Idita Sport 2019