Idita Bike Extreme 2018.
A falta de dos días para volar a Anchorage último entrenamiento en el rincón de Belagua. Los últimos 20 días, no he podido prácticamente entrenar por problemas de salud, pero teniendo en cuenta que está prueba es muy “mental” y yo soy muy cabezon, espero poderlo hacer bien.
A estas alturas de mi vida no voy allí a demostrar nada. Tengo la ilusión de participar el año que viene en la Idita sport Impossible de 1650 kms y para ello primero necesito reencontrarme con Alaska y ver cómo me desenvuelvo después de 20 años sin pasar por ahí.
Doy las gracias a Orbea, Vaude, Evento Kit, mi familia y a Cristina, especialmente, por las noches y fines de semana que pasó fuera de casa.