Todo comenzó el 15 de Julio, cuando salíamos de casa con destino a Johannesburgo. A partir de ahí, diez mil kilómetros, recorriendo cinco impresionantes países: Namibia, Botswana, Zimbabwe, Sudáfrica y Swazilandia. 1000 litros de gasolina, 27 días durmiendo en cama, por 22 en saco. Días de calor y noches de frío al amparo de una hoguera. Hemos disfrutado, de los paisajes, de la gente … hemos visto jirafas, rinocerontes, leones, búfalos, elefantes, cebras, leopardos, hipopótamos y ¡hasta ballenas¡ 

Bueno, dejamos atrás Johannesburgo, para adentrarnos en Botswana, un par de días, camino de Namibia. Tras recorrerlo, volveremos a este país para visitarlo en profundidad y pasar a Zimbabwe para ver las impresionantes Cataratas Victoria.
Sin prisa pero sin pausa

Después de varios días de viaje, llegamos al desierto de Namib. La verdad que, impresionante. Una de las características de este desierto es que cuenta con las dunas más altas del mundo.
Durante los próximos días, rumbo norte. En Primer lugar, la costa de los esqueletos, para luego seguir subiendo a Epupa Falls en la frontera con Angola.

Las pistas por las que transitamos son lentas y más que parece ser van a ser. Por el momento vamos por la C39 por la Costa de los Esqueletos para en unos días adentrarnos en Damaraland, territorio de los elefantes del desierto y las mujeres Himba. Nos hemos dado un plazo máximo de 8 días para tratar de hacer 2000 kms. De no poderlo conseguir, nos daremos la vuelta para llegar a Etosha National Park el dia 1 agosto

No he podido evitar hacer la foto. Hace un rato mientras comprábamos provisiones en el super de Opuwo (Namibia).

Camino del norte, atravesamos la mundialmente conocida Skeleton Cost o costa de la muerte. Elegimos está ruta por dos motivos principalmente. El primero, por qué era la mejor opción en nuestro camino al norte y también, por toda la literatura inspirada entorno a esta ruta.

Antes de seguir subiendo, hacemos un break en el camino para visitar Twyfelfontein, una zona con grabados rupestres para posteriormente seguir rumbo norte. Ni rastro del elefante del desierto, pero si vemos otro tipo de animales como giradas, kudus, impalas, avestruces …
Al final, por fin, llegamos a Epupa Falls en el río Kukenene, haciendo frontera natural con Angola. Las fotos de la cascada, no hacen honor a lo que realmente es.

Bajando el rio kunene, tuvimos oportunidad de conocer otra cultura. Una vida difícil, labrada en el respeto a la naturaleza y las tradiciones. Aquí, los teléfonos móviles no existen. Tampoco el agua que, para conseguirla, debían caminar cuatro kms. Al igual que nosotros, aunque parezca mentira, también pertenecen al siglo XXII

Tras la experiencia Himba, tocaba cambiar de tercio. El Etosha National Park, sería nuestro próximo destino. Una primera introducción a la fauna salvaje. Al final, acabamos hartos de buscar aquel animal que nos faltaba por ver. Me recordaba a mi infancia con mi padre cambiando cromos en la plaza nueva

Tras dejar Ethosa (Namibia) entramos en Botswana por Zambeze/Caprivi. Es difícil resumir los días que hemos pasado en este país. Desde nuestra primera parada en el parque nacional de Chobe, hasta nuestra llegada ayer al paso fronterizo de Martin’s Drift en Sudáfrica, ha habido de todo. Safaris en 4x4, cruceros en bote por el río Chobe, Salinas infinitas con islas de baobabs gigantes, paseo en mokoro por el delta del okavango, puestas de sol impresionantes a las que las fotos no hacen justicia y  las cataratas Victoria en Zimbawe. ¿Se puede pedir más?.